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I Parte:
INTRODUCCIÓN |
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1. LA MÁCULA |
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1.2. Características
histológicas
Para entender mejor las características
histológicas de esta zona, recordemos las capas
celulales de la retina (de dentro a fuera del globo
ocular):
Membrana limitante interna.
Capa de fibras del nervio óptico.
Capa de células ganglionares.
Capa plexiforme interna.
Capa nuclear interna: contiene los
cuerpos de las células bipolares y de las
células horizontales.
Capa plexiforme externa (también
denominada capa de Henle): contiene las fibras de
los fotorreceptores y sus sinapsis con las
células bipolares y horizontales.
Capa nuclear externa: contiene los
cuerpos de los fotorreceptores.
Membrana limitante externa.
Epitelio pigmentario.
Para una adecuada transmisión de la luz
hacia los conos foveolares, se requiere que todos los
elementos retinianos sean desplazados lateralmente hacia
el exterior del trayecto de la luz. De esta forma, las
fibras nerviosas de la capa plexiforme extrerna (capa de
Henle) deben discurrir de forma casi paralela a la
superficie retiniana, antes de establecer sinapsis con
las prolongaciones de las células de la capa nuclear
interna. Este desplazamiento lateral de las capas
retinianas también altera la arquitectura normal de
sostén de las células de Müller, por lo que la retina
de esta región pierde su estructura compacta,
volviéndose muy susceptible a la acumulación de grandes
cantidades de líquido extracelular. De esta forma se
explica que los exudados situados en la capa de fibras de
Henle, adopten típicamente un aspecto de estrella,
correspondiente a la disposición radial de las fibras
que divergen a partir del centro de la fóvea (Kanski,
1985).
El epitelio pigmentario a nivel de la mácula posee unas
células más altas que a nivel extramacular y las
inclusiones pigmentarias de estas células son más
numerosas. Esto, junto con la avascularidad existente por
dentro de la zona foveal avascular y con el pigmento
xantófilo existente en las células ganglionares,
producen un bloqueo de la fluorescencia coroidea y por
tanto, un aspecto angiográfico más oscuro a nivel
macular que en el resto de la retina.
Las uniones entre el epitelio pigmentario y la retina
neurosensorial, son algo particulares a este nivel. El
extremo apical de la célula presenta numerosas
expansiones citoplasmáticas que se infiltran, de manera
más abundante que a otros niveles, entre los segmentos
externos de los conos, existiendo así una mayor
superficie de contacto entre el segmento externo de los
fotoreceptores y el epitelio pigmentario. A este nivel
los estudios ultraestructurales han demostrado la
presencia de glicoproteínas de membrana, que se
confunden más o menos, con la matriz mucopolisacárida
extracelular del espacio virtual subretiniano, dando una
cohesión especial a todo el conjunto.
Estas particularidades serían de importancia en el
mantenimiento del espacio virtual subretiniano y podrían
explicar el carácter limitado de ciertos
desprendimientos del neuroepitelio macular. El espacio
intercelular entre las células del epitelio pigmentario,
está completamente ocluido y ocupado por la denominada
"zonula occludens".
La edad induce cambios histológicos, Gartner y Henkind
(1981), encuentran que hay una pérdida de
núcleos en la "capa nuclear externa" que se
incrementa con la edad. Esta pérdida, aparentemente
aparece con el desplazamiento o migración de los
núcleos a la "capa plexiforme externa" y a la
"capa de conos y bastones". No encontraron
defectos o alteraciones concomitantes en el epitelio
pigmentario subyacente, ni en la membrana de Bruch, ni en
la coriocapilar. Por lo que la disminución de la
celularidad en la capa nuclear externa, puede ser un
fenómeno primario y ligado a la edad.
Estos autores concluyen en que la pérdida de núcleos en
la capa nuclear externa y de sus fotorreceptores, es
probablemente la causa de algunos cambios en las
propiedades visuales del ojo con la edad.
Siguiendo a Wolkstein y Carr (1982),
las pruebas que nos exploran la función macular pueden
dividirse en:
Métodos psicofísicos: estas
pruebas son subjetivas. Se presenta al paciente
un estímulo físico y éste indica verbalmente,
o por otro medio, la detección del estímulo.
Las pruebas psicofísicas son las siguientes:
agudeza visual, visión de los colores,
adaptación a la oscuridad, perimetría, rejilla
de Amsler, test de fotostress, pruebas de barras
o sensibilidad al contraste y sensibilidad foveal
al centelleo.
Métodos fisiológicos: son
objetivos. Se presenta un estímulo y se mide un
parámetro de respuesta por medios
electrofisiológicos o de otra clase. Las pruebas
electrofisiológicas son las siguientes:
electroretinograma (ERG), electrooculograma y la
respuesta visual evocada (RVE).
Además de estos métodos de exploración
funcional, existen los métodos de exploración clínica,
con los que se pretende un estudio morfológico del área
macular y de su anatomía y vascularización. Estos son:
Oftalmoscopía: Directa o
indirecta binocular.
Biomicroscopía con lámpara de
hendidura y lente de Goldmann, Hubry y otras.
Retinografía (técnica
fotográfica).
Angiofluoresceingrafía (estudio
con medios de contraste, del estado
circulatorio).
En nuestro trabajo hemos utilizado:
Agudeza visual.
Visión de los colores: Farnsworth
15 Hue.
Perimetría automática
computerizada.
Test de sensibilidad al contraste:
VCTS 6500 y VCTS 6000.
Biomicroscopía con lámpara de
hendidura y lente de Goldmann, para estudio del
vítreo y del fondo del ojo.
Fotografía del vítreo con lente
de El-Bayadi Kajiura y lámpara de hendidura
fotográfica tipo Nikon.
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