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I Parte:
INTRODUCCIÓN |
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3. CAMPO VISUAL |
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3.2. Métodos de exploración
del campo visual
3.2.1. Confrontación
Es la forma de exploración del campo
visual más antiguamente usada. Generalmente es
considerada como un método tosco y cualitativo, eficaz
solamente para detectar grandes defectos en el campo
periférico.
Para Harrington (1981), nunca han sido
completamente utilizadas todas las posibilidades de este
método y opina que cuando es utilizado correctamente
puede ser de gran valor. Así en numerosas situaciones en
las que no podemos contar con la colaboración adecuada
del paciente, es la única forma de estudio del campo visual.
3.2.2.
Pantallas tangentes
Estudian los 30º centrales del campo
visual. Se trata de cuadros planos situados a una
distancia variable del sujeto, que fija su centro y sobre
los que se desplaza un test cuya posición se anota desde
el momento en que es percibido. Presentan un defecto
inevitable, la disminución de la superficie angular del
test a medida que nos alejamos del punto de fijación
(esta variación se comprende fácilmente, puesto que la
distancia eje-test aumenta). Por tanto, la campimetría
en estas pantallas tangentes solo es válida hasta
alrededor de 35º de excentricidad; pero este
inconveniente viene atenuado por el hecho de que es
excepcional que un déficit periférico no se encuentre a
nivel del campo medio.
Otro problema en su realización, es obtener una
iluminación uniforme. Actualmente se ha resuelto de
manera satisfactoria en el acuicampímetro de Jayle y
Mossé, que permite una iluminación homogénea de la
pantalla.
Por último, las pantallas campimétricas presentan dos
ventajas importantes: la simplicidad de material y de
utilización, y la precisión en la exploración del
campo central.
3.2.3.
Perimetría cinética
El aparato más utilizado es el perímetro
de Goldmann. Consiste en la determinación de líneas de
isosensibilidad (isópteras), mediante un estímulo
móvil. Si como hemos dicho, la sensibilidad luminosa
diferencial es mejor en las zonas centrales del campo
visual que en la periferia, determinados estímulos cuyo
umbral diferencial no es suficiente para provocar
detección cuando son proyectados sobre regiones
periféricas, sí lo consiguen cuando se proyectan sobre
la región central. Por lo tanto, si un estímulo de este
tipo es desplazado lentamente desde la periferia hacia el
centro, llegará un momento en que el paciente logrará
detectarlo. Esta maniobra se repite según diferentes
meridianos y al final se traza una curva o línea que une
todos estos puntos de igual sensibilidad retiniana que
denominamos "isóptera".
Variando el tamaño o la intensidad del estímulo, es
decir, modificando su detectabilidad, podemos trazar
varias de estas curvas de nivel.
Como afirma Harrington (1981), la perimetría
cinética produce secciones horizontales en la "isla
de la visión".
3.2.4.
Perimetría estática
Con este método no se pretende determinar
contornos o líneas de isosensibilidad, por lo que para González
de la Rosa (1989), el término
"perimetría" aunque más utilizado, es más
incorrecto que el de "campimetría" estática.
Esta confusión se debe a que el término
"campimetría" se ha reservado clásicamente
para los estudios del campo central y el de
"perimetría" está tan divulgado para la
investigación de la globalidad del campo de visión, que
resulta prácticamente imposible prescindir de él.
La idea base de esta técnica consiste en determinar
cuantitativamente el umbral diferencial, punto a punto.
Esto se consigue manteniendo el estímulo inmovil en una
posición del campo visual y aumentando progresivamente o
disminuyéndola hasta que desaparezca.
Este sistema permitiría conocer la forma exacta de la
isla de Traquair, si determináramos la sensibilidad en
todo el campo visual, grado a grado. Sin embargo, esto
resulta imposible en la práctica ya que llevaría mucho
tiempo. Por ello, todos los esfuerzos de los
perimetristas se han dirigido en los últimos años a
desarrollar estrategias de exploración con las que se
consiga obtener el máximo de información, sobre el
estado del campo visual, en el mínimo tiempo y con el
máximo de confianza.
Los pioneros en la perimetría estática idearon una
representaión bidimensional. Para ello la distribución
de los puntos a estudiar se hacía siguiendo los
meridianos del campo visual, de tal manera que resultaba
sencillo dibujar sobre unos ejes de coordenadas una
especie de sección de la isla de la visión en la que en
las abcisas se representaba la excentricidad y en las
ordenadas, la sensibilidad, es decir, la intensidad
luminosa necesaria para producir sensación.
Obtendremos el gráfico al unir todos los puntos
explorados. (Figura 1.8)
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Figura 1.8 |
| Representación
bidimensional. |
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En un sujeto normal se obtiene, en ambiente fotópico y
según el meridiano horizontal, un trazado en cúpula con
un pozo correspondiente a la mancha ciega.
Una vez entendido el concepto básico de la perimetría
cinética y de la perimetría estática, podemos entender
con Harrington (1981), que la perimetría
estática produce un corte vertical de la "isla de
la visión", mientras que la perimetría cinética
realiza una sección horizontal de la misma.
En un principio, cuando la perimetría estática nace, es
un método manual (perimetría estática manual). Era
considerada un método muy sensible pero también muy
largo, por lo que era usado fundamentalmente en
investigación, o bien para no cansar al enfermo; se
exploraba sólo la región donde se pensaba descubrir un
déficit (para determinar dicha región, nos basamos en
el resultado de la perimetría cinética y en la
naturaleza de la enfermedad que se sospechaba).
Con el advenimiento de los microprocesadores en los
últimos años, el surgimiento de la perimetría
estática automática, ha pasado a ser un método mucho
más accesible en la práctica clínica. La
automatización aporta como ventajas teóricas, una mayor
celeridad en la ejecución del proceso y una mayor
precisión, fiabilidad y reproductibilidad de los
resultados.
La fiabilidad del test realizado, va a venir dado por los
llamados "índices de fiabilidad" entre los
cuales están: el número de estímulos, los errores
falsos negativos, errores falsos positivos, fijaciones
perdidas y fluctuación. Lógicamente constituyen una
importante aportación de la perimetría estática
automática, ya que nos indican la colaboración del
paciente, y por tanto, nos ayudan a dar una validez mayor
o menor a los resultados obtenidos.
La automatización nace también de la necesidad del
oftalmólogo de realizar una exploración que requiere
tiempo y dedicación, cuando no se dispone de un
explorador experimentado, ni se puede afrontar el trabajo
personalmente. Sin embargo, debemos puntualizar un
detalle de gran importancia, hay quien piensa que con la
perimetría automática se puede prescindir de la
presencia del perimetrista, nada más lejos de la
realidad. El desarrollo del examen exige su presencia
para informar al paciente sobre lo que se pretende de
él, aleccionarlo durante la prueba para que no se
distraiga y mantenga la fijacción, vigilar sus
contradicciones, seleccionar tácticas de exploración,
etc.
Para Harrington (1981), la perimetría estática
es más exacta que la cinética, y esta última depende
en mayor grado de los conocimientos y habilidad del
explorador y de la cooperación del paciente.
Otros muchos autores apoyan la superioridad de la
perimetría estática frente a la cinética: Drance
y colaboradores (1967), Lynn, Heijl
(1976), Heijl y Lundquist (1983), etc.
Katz y Sommer (1986) evidencian en sus
estudios una equivalencia entre la perimetría estática
automática y la perimetría cinética realizada con sumo
cuidado y correctamente. A pesar de esto, ellos sugieren
que probablemente la perimetría automática estática es
superior a los métodos manuales usados rutinariamente.
En resumen podemos decir, que la perimetría automática
estática es al menos tan buena como la perimetría
cinética manual, realizada por un experto explorador; y
es superior a una perimetría manual realizada bajo
condiciones ordinarias de la práctica clínica de hoy,
que muchas veces no son las ideales.
3.2.5.
Método de estímulos múltiples
Esta técnica, en la que se basó el
Analizador de Friedmann, se funda en la presentación de
estímulos múltiples, breves y supraumbrales, que
habían de ser detectados por el paciente de forma
global.
Para González de la Rosa (1989), la única
ventaja que presenta es su simplicidad y rapidez, y entre
sus múltiples inconvenientes, señala que exige una
mayor colaboración y que probablemente facilite la
percepción, por un efecto de complementación de la
forma.
3.2.6.
Otros procedimientos exploratorios
En este apartado queremos mencionar
algunas técnicas que están poco extendidas. Entre ellas
están:
A.
Perimetría cromática
Es un método que ha sido defendido por
algunos autores y también criticado por otros. Harrington
(1981) opina que el esfuerzo desarrollado en su
realización no es acorde con los resultados obtenidos
(en comparación con la perimetría cuantitativa que
utiliza estímulos de luz blanca), excepto en
determinadas circunstancias en las que puede aportar una
valiosa información, como es la neuropatía óptica
tabáquica, lesión macular leve, enfermedades del nervio
óptico y lesiones supra-infraquiasmáticas.
Incluso los defensores de la perimetría cromática,
reconocen la complejidad del método y las dificultades
en su interpretación.
B.
Frecuencia crítica de fusión (FCF)
Consiste en la exploración de la
capacidad para interpretar como contínuo, un estímulo
intermitente de frecuencia variable, que es mostrado en
diferentes zonas del campo visual, siendo en general la
FCF normal, de unos 35 ó 40 ciclos por segundo.
Aún menos divulgadas están las técnicas de
determinación de la agudeza visual periférica y de la
capacidad para detectar el movimiento.
En nuestro estudio el procedimiento empleado es la
"perimetría estática automática" y los
aparatos que vamos a emplear son el Octopus 500 y el
Analizador de campo Humphrey.
Milles y colaboradores (1986), realizan un
estudio comparativo utilizando ambos perímetros y
obtienen resultados equivalentes con ambos.
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