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VISIÓN DE LOS COLORES

La luz solar se compone de una mezcla de rayos de distinta longitud de onda, correspondiendo a cada uno de ellos, distintas sensaciones de color. Alrededor de 700 milimicras rojo; de 575, amarillo; de 495, verde; de 472, azul, y de 400, violeta. La retina puede responder también frente a las frecuencias ultravioletas, hasta cerca de 315 milimicras.

Al descomponerse la luz del sol, se produce este espectro.

Cuando llega al ojo una mezcla de rayos de las distintas longitudes de onda, se produce la sensación del color blanco; cuando se debilita la intensidad de la luz mezclada, la sensación de gris, y cuando no llegan a la retina rayos luminosos, la sensación de negro.

Un ejemplo de test para comprobar la visión. Los daltónicos no pueden ver la "N" en azul y los topos rojos; sólo aprecian la "D" en verde. En cambio los afectos de tipo Seebeck-Nagel sólo ven la "N" en azul.

Después de una serie de teorías emitidas para explicar la visión de los colores, se ha llegado a la conclusión de que la visión de los colores está determinada probablemente por transformaciones de la púrpura visual. Está considerada como sustancia madre de diversas sustancias sensibles a los distintos colores, las cuales modulan las descargas de impulsos hacia las fibras ópticas, facilitando a los centros superiores la base para la apreciación de los colores.

     
 
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