Adoro
niña tus ojos
porque retratan los cielos,
me gustan tus labios rojos
porque a la miel le dan celos.
Me dan envidia los cielos
porque viven en tus ojos
y la miel me causa celos
porque está en tus labios rojos.
Ante el cielo de tus ojos
y el misterio de tus labios,
está la ciencia de hinojos
y están absortos los labios.
Por eso al verme de hinojos
me muero, dicen los labios,
si no me miran tus ojos,
si no me besan tus labios.
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