| Abeja |
Además
de sus dos ojos compuestos, dispone de
tres minúsculos ojos frontales (ocelos).
Reconocen las flores por el color,
sintiéndose atraídas por algunos de
ellos. Las pistas visuales son tan
importantes para ellas, que las flores
por ellas polinizadas, suelen tener
llamativos diseños de líneas guía, a
fin de asegurarse de que el insecto se
oriente hacia el néctar.
Las abejas son sensibles a la luz
ultravioleta, que nosotros no podemos
detectar. Pueden distinguir entre los
pigmentos del blanco de plomo (refleja los
rayos ultravioleta) y del blanco de cinc
(los absorbe), cosa imposible para el ojo
humano. |
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| Abejaruco |
| Es un pájaro con una excelente
vista. Puede ver a una abeja, a más de sesenta
metros de distancia. |
| Águila perdicera |
| Es distintivo el color rojizo de
su iris. |
| Aves |
| Es característico, que gran parte
del cerebro de las aves esté dedicado a las
informaciones visuales. Aunque no todo resida en
tener una buena visión, para poder desenvolverse
en su medio; algunas pueden cazar de noche
gracias a la agudeza de su oído. |
| Búho real |
| Cambia el color del iris según su
estado de ánimo. De amarillo pasa a anaranjado
cuando se irrita. |
| Caballito del
diablo |
| Tienen unos ojos compuestos
bastante grandes y tres ocelos. |
| Chocha perdiz |
| Puede ver todo lo que hay
a su alrededor y por encima de ella, sin mover la
cabeza. |
| Libélula |
Tiene los ojos más grandes de
todos los insectos.
Las libélulas poseen hasta 28.000 omatidios o
facetas (elementos visuales yuxtapuestos que
forman los ojos compuestos). Le permiten la caza
de mosquitos en vuelo al anochecer.
Distinguen hasta 250 imágenes por segundo,
mientras que el ojo humano sólo es capaz de
percibir 16. |
| Mantis Religiosa |
Sus ojos múltiples son muy
pequeños, por ello mueve sin cesar la cabeza
cuando ha localizado a su presa, de esta manera
puede calcular con exactitud la distancia para
realizar el ataque.
También dispone de tres ojos sencillos colocados
en forma de triángulo entre las antenas. |
| Mariposa |
| Tienen dos grandes ojos compuestos
por un gran número de lentes o facetas
(dispuestas en hexágonos). Las facetas son
sensibles (visión ultravioleta) no sólo al
movimiento, sino también a las formas y los
colores de las flores y de las otras mariposas. |
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