-
CIRUGÍA

Una vez acostado sobre la camilla y frente al equipo láser, se le aplican unas gotas de colirio anestésico y se inmovilizan los párpados.

Se ha de dirigir la mirada hacia un punto de luz determinado, pero muchos de estos equipos ya están preparados para cualquier movimiento del ojo y siguen actuando a pesar de cualquier desplazamiento involuntario.

En primer lugar y por medio del microqueratomo, se recorta una lámina de la superficie de la córnea con la finalidad de queden expuestas las capas internas.

Visualización figurada del recorte de una lámina de la córnea.

Después el láser, por medio de la emisión de luz ultravioleta, cambia la curvatura de la córnea en función de los datos que antes hemos programado. Al ser ésta la estructura más externa, no hay peligro de que se dañen otras partes del ojo.

Visualización figurada de la aplicación del láser.

Por último se vuelve a colocar la lámina corneal, separada en un principio, que se adhiere de forma natural sin necesidad de puntos.

Esta intervención no llega a los siete minutos de duración por cada ojo.

     
 
Si accede directamente a través de esta página, pulse: Índice de la Sección Índice General