1.
Planteamiento
El uso indispensable y
cotidiano de las nuevas tecnologías, tanto en el trabajo
como en la vida doméstica, en este caso los ordenadores,
pueden ocasionar algunas molestias, si no se tienen en
consideración algunas circunstancias que ahora vamos a ver.
2. Síntomas
El trabajo
ante la pantalla del ordenador, nos exige mantener una
postura de extensión de la cabeza, por la que el ángulo
de mirada resulta más frontal en comparación con el
trabajo de mesa, dando lugar a una mayor apertura
palpebral. Por otro lado la atención y concentración,
provocan una disminución de la frecuencia y de la
amplitud del parpadeo.
Si después
de un tiempo de trabajo notamos fatiga visual, ojos
cansados, inflamados o doloridos e incluso cefalea, a
buen seguro que las condiciones en las que nos
desenvolvemos, no son las más adecuadas.
3. Recomendaciones
Estas son
algunas de las recomendaciones a seguir, teniendo en
cuenta algunas consideraciones ergonómicas generales,
además de las visuales :
Colocar
la silla a una distancia adecuada, en relación
con la mesa de trabajo.
Las
plantas de los pies deben reposar en el suelo.
Si
la postura de éstos fuese problemática, su
elevación en grado y altura reduciría la
presión sobre las piernas y la región lumbar.
El
ángulo correcto de las rodillas, y el de las
piernas en relación con la espalda, así como el
formado por los codos, deben ser de 90 grados. Es
muy importante conseguir una buena alineación y
"natural", entre caderas y espina
dorsal, manteniendo la espalda recta.
Hay
que tener en cuenta que el constante movimiento
de muñecas ante un teclado, causa fricción del
nervio mediano contra un pequeño espacio de la
muñeca llamado túnel carpiano. Este roce daña
el nervio, ocasionando adormecimientos, calambres
y dolor en los dedos, y se conoce como síndrome
del túnel carpiano. El uso de un apoyamuñecas
elevará las manos, manteniéndolas rectas y
evitando el exceso de movimiento con la
consiguiente presión sobre el nervio mediano.
La
distancia, desde nuestros ojos hasta la pantalla,
debe ser de 70-80 centímetros.
Si
la colocación del monitor en relación con el
teclado nos produce molestias de consideración,
podemos encontrar en comercios especializados,
unas mesas especialmente diseñadas en las que la
pantalla se coloca bajo la mesa en la visual del
teclado, evitando desplazar la mirada
continuamente de arriba a abajo, ahorrando
molestias y errores al teclear.
El
ordenador no debe usarse a oscuras y es necesario
evitar que haya unas zonas de estudio más
iluminadas que otras.
Para
compensar la luz que emite la pantalla, se puede
optar por encender la luz general o iluminar la
zona del monitor. Existen unas bombillas
especiales para trabajar con equipos
informáticos, sólo tienen 11 vatios y
proporcionan una luz cálida que no da calor.
Evitar
los deslumbramientos (ventanas o luces
artificiales sobre la cabeza) producidos por los
reflejos de la pantalla, utilizando filtros
adecuados. Existen en el mercado una serie de
dispositivos que reducen, en mayor o menor
medida, los reflejos, la electricidad estática y
las radiaciones.
Recordemos
que la acumulación de electricidad estática
sobre la superficie de los sistemas
informáticos, atrae partículas de polvo que
reducen la visibilidad. Algunas de estas
partículas son expulsadas hacia el usuario,
atacando a los ojos, nariz y piel; causando
irritaciones. Los monitores emiten radiaciones
electromagnéticas ELV/VLF.
Si
es necesario el uso de textos al margen del
ordenador, colocarlos a una distancia que no nos
haga estar acomodando constantemente la visión y
en el mismo ángulo de inclinación que la
pantalla ( 10-20 grados).
En
muchos casos es recomendable el uso de gafas. Hay
que tener especial atención si se producen
algunos síntomas como : visión borrosa,
lentitud en el cambio de focalización o visión
doble.
Realizar
descansos cada 15 minutos, y parpadear
constantemente. El forzar en demasía el tiempo
de exposición de los ojos puede reflejarse en :
ojos secos, ojos húmedos o llorosos, y ojos
irritados.
Relajar
la nuca y la espalda para evitar molestias. Las
malas posturas suelen traducirse en dolores de
cuello, de espalda y de hombro.
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